Para lavar lencería y ropa interior delicada sin estropearla hay cuatro reglas: agua fría o templada, detergente suave y en poca cantidad, nada de secadora y secado en horizontal o a la sombra. Los sujetadores, los encajes, el satén, las fajas y las medias se lavan a mano o en bolsa de malla con programa delicado, sin retorcerlos nunca. Así aguantan años con su forma y su color.
Por qué lavar lencería con cuidado alarga su vida
Una prenda de lencería lleva piezas que un pantalón no tiene: aros, elásticos, encajes finos, tirantes con cierres metálicos, copas con relleno. Cada una de esas partes sufre de forma distinta con el calor, la fricción y el detergente agresivo. El elástico se afloja con el agua caliente, el encaje se engancha con las cremalleras de otras prendas y el satén pierde el brillo si se frota. Por eso la manera de lavar lencería no es un capricho: es lo que decide si un sujetador te dura una temporada o varios años.
Si en enero te has propuesto cuidar mejor lo que tienes en lugar de reponerlo cada poco, este es un buen sitio por donde empezar. Un cajón bien organizado ayuda; en el artículo con trucos para organizar la ropa interior tienes ideas para que las prendas limpias no se arruguen ni se deformen guardadas.
A mano o en bolsa de malla: cómo lavar cada prenda
Lo ideal para lavar lencería con aro, encajes y satén es hacerlo a mano, pero sabemos que no siempre hay tiempo. La bolsa de malla es la solución intermedia: protege la prenda del roce con el resto de la colada y evita que los cierres se enganchen. Estas son las pautas que damos en la tienda para cada tipo de prenda.
| Prenda | Cómo lavarla | Cómo secarla |
|---|---|---|
| Sujetador con aro o con relleno | A mano o en bolsa de malla, cierres abrochados, programa delicado en frío | En horizontal, dando forma a las copas, sin pinzas |
| Braguitas y conjuntos de encaje | Bolsa de malla, agua fría o templada, detergente suave | Tendidas por la goma de la cintura, a la sombra |
| Camisón, picardía y combinación de satén | A mano en agua templada, sin frotar, aclarado abundante | Colgadas en percha, a la sombra, sin retorcer |
| Faja y braga reductora | A mano o en malla, programa delicado en frío, nunca suavizante | En horizontal o colgada por la cintura, lejos del radiador |
| Medias y pantis | A mano en agua fría o en malla cerrada | Tendidas sin estirar, lejos del sol directo |

Lavado a mano paso a paso
- Llena un barreño con agua fría o apenas templada y disuelve una cucharada de detergente suave para prendas delicadas o jabón neutro.
- Sumerge las prendas y déjalas unos minutos en remojo. Muévelas con suavidad; no frotes las copas ni el encaje.
- Si hay una zona con desodorante o crema, frota con los dedos, nunca con cepillo.
- Aclara con agua limpia hasta que no salga espuma. Los restos de jabón amarillean el blanco y endurecen el elástico.
- Escurre presionando la prenda contra la pared del barreño o envolviéndola en una toalla. No la retuerzas.
En la lavadora, con precauciones
Abrocha los sujetadores para que los cierres no se enganchen en los encajes, mete cada prenda en su bolsa de malla y elige el programa delicado o de lana, con centrifugado bajo. Lava las prendas de color separadas de las blancas, sobre todo el rojo, el negro y el burdeos las primeras veces. Y usa la mitad del detergente que pondrías para una colada normal: el exceso queda en la fibra y apelmaza el tejido.
Lo que nunca hay que hacer con la ropa interior delicada
- Secadora. El calor destroza el elástico y deforma las copas. Es la causa principal de que un sujetador pierda la sujeción en pocos meses.
- Retorcer. Aunque parezca que sale más agua, deforma los aros y rompe los hilos del encaje.
- Agua caliente. Encoge el algodón, apaga el color y endurece los elásticos de las fajas.
- Lejía y quitamanchas fuertes. Amarillean el blanco y el marfil y debilitan el satén y la seda.
- Suavizante en fajas y prendas de control. Recubre las fibras elásticas y les quita firmeza con cada lavado.
- Sol directo. Desgasta el color, especialmente en negros y estampados. En la Campiña Sur, incluso en invierno, mejor a la sombra.
Fajas, prendas de control y satén: casos aparte
Las fajas y las bragas reductoras, como la faja braga Berta o la faja alta control que tienes en la sección de fajas y bragas reductoras, se llevan muy ajustadas y sudan más que otras prendas, así que conviene lavarlas después de cada uso. Hazlo siempre en frío y sin suavizante, y déjalas secar completamente antes de guardarlas: una faja húmeda pierde la forma y coge olor. Si alternas dos, cada una descansa entre puesta y puesta y el tejido recupera su elasticidad.

El satén, tanto en camisones como en combinaciones, es delicado con el agua y con el roce. Lávalo a mano, no lo dejes en remojo más de unos minutos y cuélgalo en una percha para que la caída no se marque con pliegues. Si necesitas plancharlo, hazlo del revés, a temperatura baja y sin vapor. En el artículo sobre la combinación o viso y para qué sirve explicamos cómo cuidar este tipo de prendas que van bajo el vestido.
Frecuencia de lavado y cómo guardar la lencería
Las braguitas se lavan tras cada uso, sin discusión. Los sujetadores no hace falta lavarlos cada día: con dos o tres puestas suele ser suficiente, salvo en verano o si haces deporte con ellos. De hecho, alternar tres o cuatro sujetadores y dejar que cada uno descanse un día entre puesta y puesta es lo que más alarga la vida del elástico. Las medias y pantis, tras cada uso también, y los camisones cada dos o tres noches.
Al guardar, dobla los sujetadores metiendo una copa dentro de la otra solo si son sin relleno; los que tienen copa moldeada se guardan abiertos, uno detrás de otro, para que no se arruguen. Los encajes y el satén, en un cajón aparte de las prendas con cremalleras o velcro. Y todo bien seco, porque la humedad en un cajón cerrado es la forma más rápida de que aparezcan manchas o mal olor.
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Preguntas frecuentes
Sí, pero con precauciones: abróchalo, mételo en una bolsa de malla y elige el programa delicado en frío con centrifugado bajo. Sécalo en horizontal, dándole forma a las copas, y nunca en la secadora. Si el sujetador es de encaje fino o tiene mucho relleno, el lavado a mano sigue siendo la opción más segura.
Un detergente líquido suave para prendas delicadas o un jabón neutro, y en poca cantidad, la mitad de lo habitual. Evita los detergentes con lejía o blanqueantes ópticos, que amarillean el blanco y el marfil, y no uses suavizante en fajas ni en prendas con elástico, porque les resta firmeza con cada lavado.
Lávala después de cada uso, a mano o en bolsa de malla con programa delicado, siempre en agua fría y sin suavizante. No la retuerzas ni la metas en la secadora: sécala colgada por la cintura o en horizontal, lejos del radiador. Alternar dos fajas permite que cada una recupere su elasticidad entre puesta y puesta.
No hace falta lavarlo tras cada uso: con dos o tres puestas suele bastar, salvo en verano, si sudas mucho o si haces deporte con él. Lo que más alarga su vida es alternar tres o cuatro sujetadores y dejar que cada uno descanse un día entre puestas, para que el elástico recupere su forma.
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Lola Sánchez, Hogar y Confección, Azuaga (Badajoz), desde 1992.